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¿Y si la Serranía Celtibérica tuviera la fiscalidad de Canarias?

Diciembre 18, 2020

Aurelio Medel  CincoDías-ElPais.com

Esta zona, con 1.383 municipios en cinco autonomías, tiene una densidad de población inferior a 8 habitantes por km2, que le daría acceso a un estatus diferente en Bruselas

Hace una semana, tres de las provincias más afectadas por la despoblación, Cuenca, Soria y Teruel, consiguieron un importante éxito, ya que Bruselas ha pasado a considerarlas áreas prioritarias de actuación, debido a que cuentan con una densidad de población inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Esto implica que van a acceder al 5% de los fondos Feder del periodo 2021-2027, de los que unos 1.200 millones son para España. Suena muy bien, aunque aún no se conoce el alcance real.

Este cambio es consecuencia de que los Gobiernos de Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha pidieron conjuntamente en julio al Gobierno que solicitara a la UE el cambio del mapa español de ayudas europeas. Entonces también dijeron que estas ayudas se puedan “extender a otras zonas adyacentes y contiguas a otras provincias, que sin tener ámbito provincial sí tienen problemas de despoblamiento”.

Estas comunidades forman parte de un espacio común, denominado Serranía Celtibérica, que se extiende por 1.383 municipios de diez provincias, que forman parte de cinco autonomías: Castilla y León (Burgos, Soria y Segovia), La Rioja, Castilla-La Mancha (Cuenca y Guadalajara) Aragón (Zaragoza y Teruel) y Comunidad Valenciana (Castellón y Valencia). Este territorio, el mundo del Cid Campeador, está habitado por 492.453 personas, que ocupan un área de 69.612 kilómetros cuadrados, lo que implica una densidad de 7,12 habitantes por km2. Este dato es clave, ya que estar por debajo de 8 habitantes por km2 significa para Bruselas un salto muy superior, es poder conseguir el estatus de Canarias.

La Serraría Celtibérica ocupa el 13% de España y en ella viven menos del 1% de los españoles. Por eso a esta zona se la llama la Laponia del sur, la España vacía, que la bautizó Sergio del Molino, y que ha derivado a la España vaciada, para evidenciar que el abandono no es accidental.

El hallazgo de esta denominación se lo debemos a Francisco Burillo Mozote, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, que ha contado con el apoyo técnico de su hija, la investigadora de la misma universidad Pilar Burillo Cuadrado, autora del mapa de las áreas escasamente pobladas del sur de Europa. No se trata de un entretenimiento académico, estamos ante un proyecto que, si sale adelante, podría tener un impacto enorme en los habitantes de estas tierras.

Una situación muy similar tiene la denominada franja o la raya con Portugal, que abarca 586 municipios de tres comunidades autónomas (Galicia, Castilla y León y Extremadura) con una población de menos de 250.000 habitantes, lo que lleva a que estén también por debajo de la ratio de 8 habitantes por km2.

La UE tiene como interlocución a los Gobiernos de los Estados miembros, por eso va a ser Moncloa quien centralice las ayudas de 140.000 millones que vendrán de Europa, y la escala mínima que reconoce es la de las regiones, las comunidades autónomas. Lo conseguido por Cuenca, Soria y Teruel es un hito y abre un camino. Ninguna de las autonomías españolas tiene aparentemente problemas de despoblación, ya todas están por encima incluso de los 12,5 habitantes por km2. Aragón, por ejemplo, tiene un problema claro, pero en cuanto incorporas los datos de Zaragoza, parece que se ha resuelto el drama. Un informe jurídico realizado por tres profesores y liderado por Antonio Fernández Tomás, catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Castilla-La Mancha, señala que para que los municipios que integran esas áreas despobladas puedan ser reconocidos como interlocutores de cierta entidad “sería preciso agruparlos, reuniendo un conjunto agregado de entidades territoriales contiguas cuya densidad de población fuera igual o inferior a 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Si esta densidad de población se cumpliera, no sería obstáculo desde la perspectiva del derecho de la Unión”.

Con este informe jurídico de 2014, realizado por encargo de las organizaciones de CEOE de Teruel, Soria y Cuenca, la organización Serranía Celtibérica comenzó su peregrinaje por las distintas instituciones. En 2015, las Cortes de Aragón aprobaron una proposición no de ley que instaba al Gobierno de Aragón a pedir al Gobierno de España que reconozca la identidad interterritorial de Serranía Celtibérica. En 2017 obtuvieron un pronunciamiento similar de la Generalitat Valenciana y, este año, de La Rioja.

El reconocimiento de región “muy escasamente poblada” supondría acceder a unas ayudas y trato fiscal semejante al que disfruta Canarias por ser una región insular ultraperiférica. La Serranía Celtibérica es “rural remota, de montaña con desventajas demográficas graves y una escasa densidad de población”, lo que le permitiría acceder a esas ventajas, señalan sus promotores.

Tener la misma fiscalidad de Canarias implicaría que todos los productos y servicios de los pueblos de la Serranía Celtibérica soportarían un IVA del 7% y que el impuesto de sociedades fuera del 4%.

Estas ventajas fiscales han jugado un papel clave en el crecimiento de Canarias en las últimas décadas, hasta el punto de que es la comunidad con mayor crecimiento demográfico. En los 20 años de este siglo, Canarias ha incrementado su población un tercio, pasando de 1,67 millones a 2,22 millones de canarios. En esas dos décadas, Castilla y León, por ejemplo, ha perdido 71.600 habitantes, hasta 2,4 millones. Si sigue esta tendencia, en esta misma década, Canarias superará en población a los viejos reinos, y no precisamente por la llegada de cayucos o pateras desde África.

En noviembre, Francisco Burillo, como presidente de la comisión de seguimiento de la Red de Universidades de la Serranía Celtibérica, envió sendas cartas a la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, y a la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, pidiendo apoyo. ¿Respuesta? Parece que ninguna. Ahí siguen batallando como los celtíberos contra los romanos. A todos nos interesa otro final.

Aurelio Medel

De Neila, Pelendonia (Burgos)

Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense

 


La N-234, El Cid y la despoblación

(Otro artículo de Aurelio Medel)



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