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La N-234, El Cid y la despoblación

Diciembre 12, 2020

Aurelio Medel  Diario de Burgos

La próxima llegada de fondos de la Unión Europea puede ser una oportunidad para recuperar algunas de las infraestructuras aparcadas en los últimos años por ausencia de dinero o de interés y cuyo desarrollo puede contribuir a cambiar el devenir de algunas comarcas. Una de ellas es la Autovía A-24 -Burgos-Daroca (Zaragoza)-, diseñada para unir el norte de la península con el Levante sin necesidad de pasar por Madrid, y que sigue durmiendo el sueño de los justos.

Esta autovía estaba contemplada en los planes de infraestructuras de los gobiernos de José María Aznar (1996-2004). Pero desapareció de las prioridades de los ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Sabemos que España ha tirado mucho dinero en infraestructuras ociosas en los primeros años de este siglo, hasta que estalló la crisis de 2008. Hay muchos pueblos con museos sin personal (Museo de la Trashumancia de Neila) y autovías sin apenas tráfico (A- 15 Medinaceli -Soria), pero es igualmente cierto que sin infraestructuras no hay desarrollo. Por eso, hay una carrera soterrada, que mencioné hace dos semanas, en la que Burgos está perdiendo la partida de manera estrepitosa sin que nadie levante la voz.

La A-24, o Autovía del Jiloca, está pensada para fundirse en las proximidades de Daroca (Zaragoza) con la A-23, denominada Autovía Mudéjar, una vía operativa, que hoy une Huesca con Valencia, pero que tendría que haberse adentrado ya en la frontera francesa a través del Túnel de Somport.

El camino que surcaría la nonata A-24 y la A-23 vendría a reemplazar a la Nacional 234, cuyos mojones empiezan en Sarracín (Burgos) y continúan por Soria, Calatayud (Zaragoza), Teruel y Sagunto (Valencia). No es una vía menor. En gran medida responde a la Vía Romana Saguntum-Bilbilis (Sagunto-Calatayud), que conectaba con la calzada Bibilis-Numancia (Calatayud-Soria). Igualmente, guarda enormes similitudes con el recorrido del Camino del Cid, el periplo vital del héroe castellano nacido en Vivar (en fecha incierta en tre 1045 y 1049) y que falleció en Valencia (1099).

Se da la circunstancia de que la N-234 es la carretera que viene a vertebrar lo que hoy denominamos la España vacía, el territorio más despoblado de España, el que recorrieron en burro en su viaje de novios Ramón Menéndez Pidal y María Goyri en 1900. Precisamente la visita a Burgo de Osma es el punto de partida de su interés por el romance castellano, al que dedicaron años de investigación.

Por tanto, estamos ante una vía con abundante pasado y con escaso presente si no decidimos revertir la dinámica de la historia. No se trata de construir una autovía a modo de monumento a la España vaciada, no; se trata de construir una vía que contribuya a que las personas nacidas en estas tierras no se vean empujadas a abandonar sus pueblos porque, aun teniendo empleo, carecen de servicios públicos esenciales, como sanidad y educación.

Hoy, el camino más corto entre Burgos y Valencia pasa por Madrid, como todo, lo que obliga a hacer casi 100 kilómetros más que si vas por la N-234. Pero la cuestión no está sólo en la unión entre estas dos capitales, si no en la vida que se puede generar en medio de ese territorio, al que ya se 'robó' el tren Santander-Sagunto. Hoy la N -234 y la CL-117 (Salas de los Infantes-Abejar) soportan un enorme tráfico de camiones con madera y piedra. dos materias primas que siguen creando mucho empleo en La Sierra y que tendrían un mercado enorme en la Comunidad Valenciana, donde están grandes fabricantes de muebles y el primer puerto con China. Sobran argumentos, falta coraje.

Aurelio Medel

De Neila, Pelendonia ( Burgos)

Periodismo (...Diario 16, Cinco Días, ABC) y Comunicación (Santander). Profesor en la U. Complutense y opinador. @aureliomedel 

 


¿Y si la Serranía Celtibérica tuviera la fiscalidad de Canarias?

(Otro artículo de Aurelio Medel)


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