Jun 22, 2026 | La Rioja | R. Muro

Enciso - Óscar Solorzano
La sentencia se presenta cual verdugo para numerosos municipios de la Comunidad bajo un prisma de realidad que se deja sentir día a día. Francisco Burillo, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza firma una frase en su blog sobre despoblación que deja herida a buena parte de la región. «Laponia y la Serranía Celtibérica son los dos únicos territorios de Europa que registran densidades inferiores a ocho habitantes por kilómetro cuadrado». Y esta Serranía Celtibérica incluye territorios de Aragón, Castilla- La Mancha, Castilla y León, Navarra y La Rioja.
La delimitación de esta zona en el caso de la Comunidad autónoma traza una línea que divide en dos a la región incluyendo en la Celtibérica la zona sur de La Rioja.
En términos absolutos, la Serranía Celtibérica ocupa una extensión de 2.998 metros cuadrados cuando el total de la Comunidad se extiende a lo largo de 5.045 kilómetros cuadrados. Son un centenar de municipios riojanos en los que la densidad de población, tal y como expone el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza en su blog, se erigen en los menores del viejo continente, tan solo comparable a Laponia.
Y las cifras avalan el estudio de Burillo. Casi tres mil kilómetros cuadrados de extensión para aproximadamente 16.000 habitantes con una densidad media que apenas supera los cinco habitantes por kilómetro cuadrado. Es en definitiva, el área más montañosa, al sur de la región y coronadas por las sierras de La Demanda, Urbión, Cameros y Cebollera, cuencas del Río Tirón, Iregua, Leza y Najerilla. Enclaves todos ellos entre los que sobresalen como principales núcleos de población Cervera del Río Alhama y Ezcaray, que propician un ligero empujón a una medida de densidad población que se desploma por los suelos.
Y todo ello teniendo en cuenta que el porcentaje de segundas residencias en la conocida como serranía Celtibérica riojana es considerablemente más elevada que las primeras. Dos ejemplos. Según datos facilitados por Diego Bengoa, alcalde del del Ayuntamiento de Ezcaray, la villa más turística de la Comunidad cuenta con 4300 viviendas de las que tan solo 870 cuentan con algún empadronado. Dicho de otra forma, ocho de cada diez viviendas en Ezcaray son segundas residencias teniendo en cuenta también que «abunda el alquiler turístico».
Si nos trasladamos al Camero Nuevo, dos tercios de las viviendas de Torrecilla en Cameros son también segundas residencias, siempre en base a los datos facilitados por su alcalde Sergio Martínez.
Segundas residencias. Todo ello en un conjunto riojano que proyecta, junto a Cantabria, las tasas más elevadas de segundas residencias. Ambas se sitúan por encima del 21% (en concreto 21,5%), según el estudio del primer trimestre del presente ejercicio 2026 publicado por la plataforma Brainsre que recopila millones de datos para el desarrollo de sus estudios.
A juicio de la propia plataforma, los porcentajes de la Comunidad autónoma de La Rioja y Cantabria son el «reflejo de su atractivo como destino de proximidad para los residentes del norte peninsular y de las ciudades del eje del Ebro». Un panorama que en el caso de la Comunidad riojana incluye también a vecinos residentes en la capital y en los grandes núcleos de población.
Es el panorama pasado, presente y futuro que presenta la denominada serranía Celtibérica en un contexto que, aunque por extraño que parezca, mantiene ciertas características con el área geográfica de Laponia.
Solo dos pueblos de cien superan los veinte habitantes por kilómetro
La serranía Celtibérica riojana no está, ni muchos menos, inundada de nieve y frío como Laponia, pero se alude a esta zona de sierra como un desierto demográfico. La densidad de población es escasa, pero no por ello deja de tener iniciativas que tratan de visibilizar y reanimar la zona. El pasado cinco de marzo del presente ejercicio, la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica y su delegación en el ámbito de la Comunidad riojana, lanzaban una propuesta al Instituto Geográfico Nacional con el objetivo de renombrar el Sistema Ibérico como Sistema Celtibérico.
En la justificación de la propuesta de cambio, la Asociación alude a que «el término Sistema Ibérico resulta impreciso y genérico, ya que los pueblos íberos se asentaron principalmente en el litoral mediterráneo. En cambio, las sierras del interior —Soria, Teruel, Cuenca, Guadalajara, Zaragoza, La Rioja, Burgos, y otras— fueron el corazón de la Celtiberia, como demuestran numerosos estudios arqueológicos, castros, necrópolis y epigrafía».
A fecha actual, el Nomenclátor del Instituto Geográfico Nacional mantiene Sistema Ibérico.
Pero más allá de nombres, la zona celtibérica riojana promueve cientos de actividades a iniciativa de las numerosas asociación de carácter cultural distribuidas de oeste a este de la sierra de la región.
A todo ello se une la Red de Asociaciones Celtibéricas cuyo objetivo pasa por «iniciativas compartidas y objetivos comunes como activación de la vida cultural y social, dentro y fuera de este territorio, sirviendo de impulso y apoyo popular a las iniciativas de las administraciones locales, comarcales, provinciales y autonómicas que tomen como referencia este marco territorial».
Pueblos por debajo de 5 habitantes. Con todo, la densidad de población más elevada del centenar de municipios que configuran esta zona de La Rioja se sitúa en Arenzana de Abajo, con 31,3 habitantes por kilómetro cuadrado al cierre del ejercicio 2024. A continuación aparece Bobadilla con 21 habitantes por kilómetro cuadrado teniendo en cuenta que ninguna más alcanza una tasa de 20 por kilómetro.
En el lado opuesto, la tasa se proyecta desoladora. Numerosos municipios no llegan ni siquiera a 10 personas por kilómetro y otros tanto ni a cinco por kilómetro cuadrado. Es la realidad de la Celtiberia riojana.