La Celtiberia se ‘levanta’ de nuevo, para reivindicar una identidad común, y reclamar un desarrollo para sus territorios. Con este propósito echa a andar el proyecto Serranía Celtibérica, que busca aunar la reivindicación, el desarrollo socio-económico y la investigación histórica y arqueológica. “Tenemos derecho. Hay esperanza, porque la grave despoblación y la falta de desarrollo no son problemas que están ligados al territorio, sino que son circunstanciales”, porque son consecuencia del olvido y abandono institucional y político sufrido durante décadas, afirma el impulsor de la iniciativa, el profesor Francisco Burillo.

Este jueves 30, el proyecto Serranía Celtibérica se ha presentado oficialmente en Cuenca, ante responsables de la Diputación y de la Universidad de Castilla La Mancha; y en las próximas semanas se dará a conocer en Soria y en el resto de territorios que integran la Celtiberia histórica, ha anunciado Burillo. La plataforma Soria Ya y otros movimientos ciudadanos similares de Guadalajara, Teruel y Cuenca, ya conocieron el manifiesto de la Serranía Celtibérica, en una reunión celebrada días atrás en Medinaceli.

Un encuentro que el portavoz de Soria Ya, Gregorio Alonso, ha valorado “positivamente”, y en la que los colectivos presentes dieron su apoyo al manifiesto. La cita de Medinaceli fue la primera que reunía a las plataformas ciudadanas de las provincias que conforman la Celtiberia, y que no será la última, porque acordaronmantener contactos periódicos, para seguir trabajando conjuntamente por el desarrollo de las provincias que representan.

El impulsor del proyecto Serranía Celtibérica es Francisco Burillo, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, que a su vez está promoviendo la creación del Instituto Celtiberia de Investigación y Desarrollo Rural, una entidad con sede en Teruel, que quiere consolidar el trabajo sobre arqueología celtibérica, y fomentar el desarrollo de los territorios de la antigua Celtiberia, que ocupaba las serranías del Sistema Ibérico, desde La Rioja a Valencia, en el este español.

Serranía Celtibérica es el proyecto prioritario del nuevo Instituto, con el que se quiere impulsar el desarrollo de las provincias de la Celtiberia, que comparten unos mismos graves problemas, como son la despoblación y el envejecimiento, la carencia de infraestructuras, o la falta de una sostenibilidad económica.

El objetivo de la plataforma Serranía Celtibérica es conseguir que Europa reconozca el territorio histórico de la Celtiberia como una zona transfronteriza y de cooperación territorial, para poder acceder a fondos europeos. Francisco Burillo ha remarcado que la Unión Europea prevé, en su programa de actuación hasta 2020, apoyos financieros a regiones con circunstancias extremas de despoblación, pidiendo incluso a los estados que busquen soluciones a esas situaciones.

En este sentido, Burillo resalta que la Celtiberia es “la situación más extrema” de la Europa occidental, en cuanto a despoblación y a envejecimiento, por lo que hay que convencer y sensibilizar a Europa de la necesidad de apoyar financieramente a los territorios de la Celtiberia. “Es una oportunidad que no podemos perder”, insiste Burillo, que recuerda que la densidad demográfica de los más de 63.000 kilómetros cuadrados que conforman la Celtiberia histórica es de menos de 8 habitantes por kilómetro cuadrado.

Las 10 provincias que cuentan con territorio de la Celtiberia histórica son Burgos, La Rioja, Soria, Segovia, Zaragoza, Guadalajara, Cuenca, Teruel, y el interior de Castellón y Valencia.

Burillo no comparte que la despoblación y la falta de desarrollo de buena parte de la ‘actual’ Celtiberia sean consecuencia de la orografía o del clima del territorio, enmarcado en las estribaciones del Sistema Ibérico. El profesor piensa que la situación poblacional

y económica de provincias como Soria, Teruel o Cuenca es circunstancial, motivada por coyunturas históricas y políticas.

En la Edad Media los territorios de la Celtiberia fueron disputa de límites entre los reinos de Castilla y Aragón; y en la España democrática y autonómica, las provincias de la Celtiberia vuelven a ser ‘frontera’ de cinco comunidades, explica Burillo, lo que ha propiciado una mayor marginalidad del poder político.

Por otra parte, la Celtiberia sufrió en el siglo XX una fortísima despoblación de su medio rural (ya poco poblado), hacia los nuevos polos industriales que se crearon, muy especialmente en la etapa de más desarrollismo del franquismo, en torno a la década de 1960, que planificó a golpe de decreto ciertos polos industriales, preferentemente periféricos, de los que quedaron al margen las provincias de interior de la Celtiberia, a pesar de ser portadoras de muchas de las materias primas, que luego se transforman en esos nuevos focos industriales creados.

Además, no hay que olvidar que provincias como Soria habían sufrido ya un serio deterioro económico y social, tras la supresión de la Mesta y la consiguiente reducción de la actividad ganadera, que los gobiernos de la segunda mitad del XIX y principios del XX propiciaron, en beneficio de otras prioridades y otros objetivos económicos para la ‘modernidad’ de España.

Un olvido que se alarga desde hace décadas y que continúa, con consecuencias dramáticas para provincias como Soria, según el portavoz de la plataforma Soria Ya, Gregorio Alonso. “No nos han creado infraestructuras, no han apoyado un desarrollo económico. Las administraciones se han dedicado a hacer un mantenimiento de la provincia de Soria, que somos un apéndice de Castilla y León que no interesa a los políticos por su insignificante población. Pero hacer sólo un mantenimiento es una estrategia suicida, porque condena a la provincia a la desaparición, si no somos capaces – entre todos- de propiciar una recuperación poblacional”, ha explicado el portavoz de Soria Ya.

La plataforma soriana es una de las que apoyan el proyecto Serranía Celtibérica y su manifiesto reivindicativo. Otras plataformas sociales que apoyan esta declaración son Teruel Existe, Plataforma Cívica por Cuenca, Otra Guadalajara o ‘Al Jiloca ya le toca’. Alonso cree que la iniciativa Serranía Celtibérica es “positiva”, para convencer a las administraciones, incluida la Unión Europea, de que

tienen que apoyar económicamente a las provincias más despobladas y con menos infraestructuras.

Las diputaciones (o sus responsables) de Soria, Burgos, Cuenca y Guadalajara han expresado, en algún momento, su apoyo a la iniciativa de Serranía Celtibérica. Sin embargo, son las instituciones aragonesas las que todavía no han expresado un apoyo explícito al proyecto, cuando la iniciativa surge, precisamente, desde Teruel.

El Gobierno de Aragón aprobó en diciembre de 2012 un convenio para crear el Consorcio Celtiberia, en el que también iba a participar la Diputación de Teruel, según informó el Heraldo de Aragón el pasado 13 de enero, en una noticia en la que anunciaba la creación del Instituto Celtiberia. Pero como esta institución turolense no firmó, finalmente, ni se creó el consorcio ni tampoco un acuerdo que se iba a rubricar entre el consorcio y la Universidad de Zaragoza, para crear el Instituto Celtiberia de Investigación y Desarrollo Rural.

No obstante, Francisco Burillo confía en que, en breve, la Diputación de Teruel, con la que ya se mantienen conversaciones, desbloquee el apoyo al Instituto Celtiberia y a su proyecto Serranía Celtibérica. El profesor ha explicado a SORIANOTICIAS que la razón de no firmar en su día el consorcio fue la existencia de otro proyecto similar que estaban impulsando las diputaciones de Teruel, Soria y Cuenca, juntamente con las organizaciones empresariales de las tres provincias, para conseguir fondos económicos europeos, que ayuden a luchar contra la grave despoblación y el envejecimiento.

Pero Burillo ha indicado que, ahora, ese proyecto está parado, porque la Unión Europea, en un informe, trasladó que hacía falta una continuidad territorial, para dar esas ayudas y reconocer la figura de agrupación europea de cooperación. Un problema que el proyecto de Serranía Celtibérica resuelve, al incorporar territorios de provincias como Guadalajara o Teruel, que aportan esa continuidad territorial que se exige.

Por eso, ahora el planteamiento es integrar en uno el proyecto de las diputaciones y el de Serranía Celtibérica, indica Burillo, para lo que confía en contar con el respaldo institucional suficiente. También espera tener un gran apoyo social y ciudadano, un aspecto en el que también insiste mucho la Unión Europea, razón por la que se está pidiendo el apoyo de diferentes colectivos y

plataformas ciudadanas, como Soria Ya. Burillo ha insistido en que “tenemos tiempo para solicitar las ayudas europeas”, bien con la implicación de las instituciones, o a través de un amplio proyecto social

En cuanto al Instituto Celtiberia, su creación es inminente, pero como asociación, formado por “un buen número de investigadores y profesores”, no vinculado de momento oficialmente a la universidad. No obstante, el profesor Burillo confía en que esa integración se produzca en breve. La primera tarea del instituto será elaborar un estudio socioeconómico y cultural de todos los territorios de la Celtiberia histórica, que sirva de base al trabajo del proyecto Serranía Celtibérica.

Igualmente, el Instituto Celtiberia pretende impulsar y promocionar conjuntamente el patrimonio histórico, patrimonial, paisajístico o arqueológico que comparten los territorios de la Celtiberia. El diseño de una oferta turística coordinada; la declaración de la Celtiberia como Patrimonio de la Humanidad; o la inclusión en el itinerario cultural europeo de los celtas, son otros de los objetivos que tiene el Instituto Celtiberia. Lógicamente, también promoverá las excavaciones y la divulgación de los yacimientos celtíberos que se conservan.

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Posted in: Noticias.
Last Modified: Febrero 7, 2014

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