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La densidad demográfica de Serranía Celtibérica desciende a 6,99 habitantes por kilómetro cuadrado

  • Según el estudio realizado por la experta Pilar Burillo, con los últimos datos del INE, el 89% de esta interregión tiene una densidad media de 3,42 hab/km2 y un índice de envejecimiento del 448,39%
  • Con estos datos, Serranía Celtibérica se convierte en el primer territorio europeo que alcanzará la “neutralidad demográfica” mucho antes del 2050
El “Pulmón de Europa del Sur”, en situación de “emergencia demográfica”

24-enero-2020 (Teruel)- La situación de despoblación de la interregión Serranía Celtibérica es demoledora, según se desprende del estudio realizado por la experta de la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, Pilar Burillo, con los nuevos datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) referentes al 1 de enero de 2019, y siguiendo los nuevos criterios aprobados por el Parlamento Europeo. La población de esta interregión, formada por 1.355 municipios, y 65.824 km2 de extensión -más del doble que Cataluña o Bélgica-, ha descendido a 460.613 personas, lo que da una densidad de 6,99 hab/km2. La situación se podría calificar de “emergencia demográfica” si además se tiene en cuenta que la población que reside todo el año en la mayoría de los municipios suele ser un tercio de la censada.

En el nuevo trabajo realizado por la investigadora se presentan, por primera vez, los datos de Serranía Celtibérica separados por provincias. Por orden de menor a mayor densidad de población, en el primer grupo se encontrarían: Guadalajara (4,21 hab/km2); La Rioja (4,96 hab/km2), Castellón (5,51 hab/km2) y Valencia (6,01 hab/km2). Destaca Guadalajara por repartirse dicha población en el 91,08% de su provincia -46.848 habitantes en 11.114,97 km2)-. En el tramo superior se hallarían Teruel (7,06 hab/km2), Cuenca (7,83 hab/km2) y Soria (8,61 hab/km2), provincia que íntegramente estaría dentro de la interregión Serranía Celtibérica y que junto a Zaragoza (9,55 hab/km2) serían las dos provincias con densidad de población por encima de 8 hab/km2. En la franja intermedia estarían Segovia (6,15 hab/km2) y Burgos (6,59 hab/km2).

El descenso poblacional de Serranía Celtibérica es alarmante. En 1940 contaba con 982.616 habitantes y una densidad de 14,92 hab/km2. Hasta el año 2001 emigraron 481.936 personas, dejando el territorio en 500.680. Pero en el siglo XXI el descenso ha sido de 40.067, debido, esencialmente, a las defunciones.

Si se atiende a los 1.215 municipios con una densidad de población inferior a 12,5 hab/km2, la situación es escalofriante. Con datos de 2018, la población desciende a 200.843 habitantes, menos de la mitad; y, al ocupar un territorio de 58.643 km2, esto es el 89%, la densidad media de 3,42 hab/km2. Una cifra alarmante si se tiene en cuenta que en Geografía Humana menos de 10 hab/km2 se considera desierto demográfico. En cuanto a la edad de sus habitantes, los menores de 15 años son 15.327 y los mayores de 65 suman 68.726, lo que da lugar al índice de envejecimiento mayor de toda Europa, 448,39%; mientras el de España es de 120%.

En un momento en el que la Unión Europea y el Gobierno de España han puesto como acción prioritaria el cambio climático para alcanzar la neutralidad en el año 2050, Serranía Celtibérica hace años que la ha superado, pero, utilizando el símil, se puede afirmar que Serranía Celtibérica, calificada como el “Pulmón de Europa del Sur”, será el primer territorio europeo en alcanzar la “neutralidad demográfica” mucho antes del 2050.

Lo grave de esta situación, según la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, es el acto continuado de “demotanasia” al que está sometido este territorio, a pesar de que la Comisión Mixta Congreso-Senado aprobó por unanimidad, el 8 de octubre del 2015, la “Proposición no de Ley sobre el Proyecto Serranía Celtibérica contra la despoblación”, sin que se haya ejecutado ninguno de sus puntos.

Aragón está en disposición de exigir una transición más justa por criterios objetivos de neutralidad climática, reto demográfico y política de cohesión europea

  • La compensación anual del CO2 que absorbe Serranía Celtibérica es de 383 millones de euros, 76 más de los anunciados para toda España del Fondo de Transición Justa
  • El pulmón del sur de Europa es el mayor desierto demográfico, con menos de 8 hab/km2, y es una interregión rural remota y montañosa
  • Además, el PIB per cápita de Serranía Celtibérica es tan solo de 7.615 €, lo que sitúa a esta interregión en el lugar más bajo de la zona euro cuya media es de 33.830 €

20-enero-2020 (Teruel)- Aragón está en disposición de solicitar una transición más justa, atendiendo a criterios objetivos de neutralidad climática, reto demográfico y política de cohesión europea. Así se lo ha hecho saber el presidente de la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, Francisco Burillo, al consejero de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial del Gobierno aragonés, Arturo Aliaga, en la carta que le ha hecho llegar hoy.

En la misiva, Burillo destaca que, si España ha quedado relegada a recibir tan solo 307 millones de euros de la partida inicial de 7.500 millones que la Eurocámara destinará a las regiones mineras emisoras de CO2, dentro del programa “Acuerdo Verde Europeo”, es porque en el reparto no se han tenido en cuenta dichos criterios para evaluar la situación de estos territorios. Una situación que puede dar un giro de 180 grados, si se aplican los criterios europeos que han permitido delimitar el mayor desierto demográfico de Europa, la Serranía Celtibérica, en la que se encuentra la cuenca minera de Andorra, y que con una densidad de población de menos de 8 hab/km2 es además una interregión rural remota y montañosa por la que se debería exigir la aplicación urgente del artículo 174 de Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Además, hay dos estudios en los que el Gobierno aragonés puede apoyar su reivindicación. Uno es el realizado por el consultor internacional de la FAO y miembro de la asociación, Dr. Javier García Pérez, bajo el título “El coste social del carbono: oportunidades en la Serranía Celtibérica”, según el cual, dicho territorio absorbe una media de 6 millones de toneladas de CO2, como pulmón del sur de Europa, y debería tener una compensación anual en torno a los 383 millones de euros de media, 76 millones más de los que la Eurocámara ha aprobado para la transición de todas las cuencas mineras de España. Y, otro, el realizado por el profesor de Econometría de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro de la asociación, el Dr. Agustín Pablo Álvarez Herranz, que ha calculado el Producto Interior Bruto (PIB) per capita de Serranía Celtibérica con el resultado de 7.615 euros, lo que sitúa a esta interregión en el lugar más bajo de la zona euro cuya media es de 33.830 €.

Por último, también se ha brindado colaboración, en este sentido, desde la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, a la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Lalla, tras sus recientes manifestaciones expresando su malestar por la escasa asignación a España del Fondo de Transición Justa; así como a la vicepresidenta cuarta y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Serranía Celtibérica ofrece a la vicepresidenta Teresa Ribera su contribución a trabajar por un futuro de equilibrio territorial

18-enero-2020 (Teruel)- La Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural ha ofrecido a la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, su contribución a trabajar por el futuro que, en su discurso de toma de posesión, anunció como meta de trabajo desde el equilibrio entre economía, medio ambiente y capital humano; entre las personas y desde el ámbito territorial; una tarea en la que desde la asociación se lleva trabajando desde 2011.

El ofrecimiento se ha hecho llegar a la vicepresidenta a través de una carta en la que el presidente de la asociación, Francisco Burillo, explica que la masiva manifestación del 31 de marzo puso en evidencia el término de “España Vaciada”, “pero el problema reside en la delimitación, con criterios europeos, de los territorios despoblados españoles”, señala.

Burillo recuerda en la misiva que esta tarea ya ha sido realizada por la experta del Instituto Serranía Celtibérica, Pilar Burillo, quien ha delimitado las diez “Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa” o SESPAs (Southern Europe Sparsely Populated Areas) que muestran que solo el 5,43% de la población española vive en el 54,84% del territorio. Un mapa que ha sido recogido por el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, en su informe sobre la “La situación demográfica en España. Efectos y consecuencias”, entregado el 11 de junio de 2019 a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

En el escrito, Francisco Burillo pone en antecedentes a la vicepresidenta sobre cómo se consiguió que el Parlamento Europeo reconociera las agrupaciones de entidades locales (LAU) con escasa densidad de población inferior a 12,5 hab/km2 para zonas escasamente pobladas, o con una densidad de población inferior a 8 hab/km2, para zonas muy escasamente pobladas” como destinatarias de los fondos FEDER. Gracias a la reunión mantenida en septiembre de 2018 con el entonces vicepresidente del Parlamento Europeo, Ramón Luís Valcárcel, se presentó una enmienda a las disposiciones comunes de los Fondos Estructurales que fue aprobada el 27 de marzo del 2019, reconociendo, así, las áreas con desafíos severos y permanentes, naturales o demográficos, como los referidos al artículo 174 del TFUE.  Medidas que se completaron con la aprobación del destino a estos territorios de “al menos un 5% de los recursos FEDER”, lo que supondrá para España una cantidad en torno a los 1.200 millones de euros. En este sentido, Burillo recuerda también que el Consejo de la Unión Europa, en su propuesta de 5 de diciembre de 2019 sobre el Marco Financiero Plurianual 2021-27, recoge la “cohesión económica, social y territorial” con una inversión de 323.181millones de euros. “Sin embargo, -matiza-, y a pesar de que se sustenta en la base jurídica del artículo 174 del TFUE, únicamente destina 1.400 millones de euros a las áreas desfavorecidas, al considerar solo como tales las regiones ultraperiféricas y Laponia”.