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La ADSC La Rioja celebra la Jornada “Objetivo: Repoblación” contra la demotanasia que afecta a cerca del 70 % de la región

• Con esta iniciativa, la Sección Territorial de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica en La Rioja pretende sumar esfuerzos desde todos los ámbitos con el objetivo de combatir la muerte lenta de los pueblos

• Intervendrán el consejero de Fomento y Política Territorial del Gobierno de La Rioja, Carlos Cuevas; el promotor del proyecto Serranía Celtibérica, Francisco Burillo, y el presidente del Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural (CEIP), José Miguel Crespo

17-octubre-18 (San Millán de la Cogolla).- El sábado 20 de octubre el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, acogerá la celebración de la Jornada “Objetivo: Repoblación”, organizada por la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica (ADSC) La Rioja. Con esta iniciativa desde la asociación se pretende afianzar los lazos entre personas y entidades “preocupadas” por la demotanasia que sufre ya el 69,67 % de La Rioja, “desde este foro de participación, información y debate que no podía tener mejor marco: el Monasterio de Yuso, patrimonio de la Humanidad y cuna del castellano, como vehículo de unión, comunicación y entendimiento”.

Durante la mañana, la ADSC La Rioja celebrará una reunión con socios y simpatizantes, en la que se expondrán los últimos avances en el desarrollo de su actividad. Posteriormente, los asistentes podrán realizar una visita guiada por el emblemático monasterio en el que profesó como monje el ilustre poeta Gonzalo de Berceo.

Ya por la tarde, será el turno de los ponentes. A las 16 h., intervendrá el consejero de Fomento y Política Territorial del Gobierno de La Rioja, Carlos Cuevas, para exponer las líneas de actuación y los proyectos que están llevando a cabo; a las 17 h., el presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica (ADSC), el catedrático Francisco Burillo, explicará las consecuencias de la realización del primer diagnóstico de la despoblación de España y Europa siguiendo los parámetros que marca la Unión Europea y que la investigadora Pilar Burillo ha cartografiado. Seguidamente, intervendrá el presidente del Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural (CEIP), José Miguel Crespo, para informar sobre políticas y programas comunitarios que afectan a los territorios rurales de la región. Clausurará la jornada el presidente de la ADSC (La Rioja), Ángel de Pablo.

Francisco Burillo recibe el Premio Vaccea 2018: “Protección y Conservación del Patrimonio”

• El galardón reconoce su “permanente compromiso intelectual en el reconocimiento de la identidad interregional de la Serranía Celtibérica, en el marco de la Europa de las Regiones”.
• Burillo denunció la responsabilidad institucional de salvar el patrimonio inmaterial de la sociedad campesina, cuyos últimos protagonistas son mayores de 80 años.

15-octubre-18 (Teruel).- Francisco Burillo Mozota, catedrático de Prehistoria en el Campus de Teruel, ha recibido de mano de Pilar Garcés, directora general de Universidades e Investigación de la Junta de Castilla La Mancha, el Premio Vaccea 2018 en la categoría de Protección y Conservación del Patrimonio: “por su intensa labor en la protección del patrimonio arqueológico de la Serranía Celtibérica y su permanente compromiso intelectual en el reconocimiento de la identidad interregional de la Serranía Celtibérica, en el marco de la Europa de las Regiones”. El acto, presidido por el rector de la Universidad de Valladolid, tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras el pasado día 5.

Francisco Burillo recibiendo el premio de manos de Pilar Garcés (2018)

Burillo agradeció que fuera reconocido con este galardón por el Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, ya que la labor que lleva a cabo su director, Carlos Sanz Mínguez, en la ciudad vaccea de Pintia, puede considerarse como un ejemplo de trascendencia a la sociedad de la labor investigadora, dos de las tres funciones que junto con la docente tiene el profesor universitario.

Burillo señaló que ha sido norma en sus investigaciones sobre el mundo celtibérico la transmisión de sus conocimientos a la sociedad para contribuir a su desarrollo social, económico y cultural. Sin embargo, reconoció que sus esfuerzos, desgraciadamente, no han tenido el apoyo institucional necesario.

Ya en el año 1997 elaboró un informe para que la Cultura Celtibérica fuera declarada Patrimonio de la Humanidad, lo que permitió que esta propuesta entrara en la lista indicativa de la UNESCO. Sin embargo, y aunque en el 2005 los mayores expertos en el mundo celtibérico reunidos en Soria demandaron al Ministerio de Cultura que culminara los trámites de la declaración, al año siguiente fue sacada esta propuesta de dicha lista indicativa.

En el año 2007, con motivo de la presentación en Calatayud de la Ley de Desarrollo Rural Sostenible, el entonces alcalde, Victor Javier Ruiz de Diego, le encargó la elaboración de la Ruta Celtibérica como un proyecto de creación de empleo mediante el turismo cultural. El trabajo de campo fue la base para visibilizar la existencia de un amplio territorio que denominó “Serranía Celtibérica”, cuya extrema situación de despoblación no se había percibido al estar compartido entre cinco comunidades autónomas. En esos momentos, se desconocía si su situación demográfica tenía paralelos en otros territorios europeos. Fue el trabajo fin de master de Pilar Burillo, aplicando el Sistema de Información Geográfica a este territorio, junto con el análisis de la legislación europea en materia de las regiones desfavorecidas, lo que permitió en el año 2012 identificar que tan solo existían en Europa dos territorios con una densidad de población inferior a los 8 hab/km2, Laponia, reconocido desde 1994, y Serranía Celtibérica, que con una extensión que duplica la de Bélgica, se ha denominado como Laponia del Sur.

Sin embargo, mientras la baja densidad de población de Laponia se debe a causas estructurales, a su climatología extrema, la de Serranía Celtibérica es consecuencia de un proceso constante de pérdida de población, debido a que no ha existido una política de desarrollo rural, pues España con el 53% de su territorio con una densidad inferior a 12,5 hab/km2 encabeza los territorios con baja densidad de población de Europa meridional, siendo el siguiente Portugal con el 23%.

En la Serranía Celtibérica el proceso de vaciamiento fue, inicialmente, por emigración, dando lugar a la total desarticulación de su territorio, pues tan solo cuenta con 4 municipios por encima de 20.000 habitantes mientras que en el resto de España hay 746, pero tiene 669 municipios con menos de 101 habitantes, frente a los 650 del resto de España. Esta situación se agrava actualmente dado que en el siglo XXI la despoblación se produce por defunciones, proceso que se acentuará si no se toman las medidas que la Unión Europea establece para las regiones desfavorecidas, pues cuenta con la tasa de envejecimiento mayor de Europa.

Las Cortes de España, conocedoras de esta situación, se unieron en el año 2015 a las propuestas aprobadas por las dos comisiones del Senado sobre la “problemática en materia de despoblación y envejecimiento en el territorio de la Serranía Celtibérica”, instando al Gobierno, entre otras medidas, a que dotara de un Instituto de Investigación sobre el desarrollo rural, desde el cual “se impulse que la cultura celtibérica sea declarada y reconocida como Patrimonio de la Humanidad”.

A fecha de hoy nada se ha cumplido, antes bien, ha existido una continua acción de “demotanasia” por parte de las entidades políticas que viene obstaculizando el desarrollo del Proyecto Serranía Celtibérica. Y entre sus muchas consecuencias, con la muerte de nuestros mayores, los últimos protagonistas de la cultura milenaria del campesinado, asistimos a una galopante desaparición del patrimonio cultural inmaterial en la Serranía Celtibérica, ese patrimonio inmaterial que la UNESCO se ha propuesto recientemente salvaguardar en todo el mundo. Como señaló el Papa Francisco en su visita a San Giovanni Rotondo el 17 de marzo de 2018 denunciando el tema de la despoblación por envejecimiento y emigración de los jóvenes: “tendrían que dar un premio Nobel a los ancianos porque dan memoria de la humanidad”, portadores del patrimonio inmaterial cuya desaparición supone un verdadero “etnocidio cultural”.

Concluyó Burillo agradeciendo el galardón recibido, expresando que era un verdadero acicate para seguir batallando en pro de la protección y conservación del patrimonio cultural y natural de la Serranía Celtibérica como cauce de su desarrollo social y económico. Y, de forma especial, la salvaguarda del patrimonio del inmaterial, tarea ésta de la máxima urgencia, pues los únicos “guardianes de la memoria” son mayores de 80 años.