Serranía Celtibérica ofrece a la vicepresidenta Teresa Ribera su contribución a trabajar por un futuro de equilibrio territorial

18-enero-2020 (Teruel)- La Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural ha ofrecido a la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, su contribución a trabajar por el futuro que, en su discurso de toma de posesión, anunció como meta de trabajo desde el equilibrio entre economía, medio ambiente y capital humano; entre las personas y desde el ámbito territorial; una tarea en la que desde la asociación se lleva trabajando desde 2011.

El ofrecimiento se ha hecho llegar a la vicepresidenta a través de una carta en la que el presidente de la asociación, Francisco Burillo, explica que la masiva manifestación del 31 de marzo puso en evidencia el término de “España Vaciada”, “pero el problema reside en la delimitación, con criterios europeos, de los territorios despoblados españoles”, señala.

Burillo recuerda en la misiva que esta tarea ya ha sido realizada por la experta del Instituto Serranía Celtibérica, Pilar Burillo, quien ha delimitado las diez “Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa” o SESPAs (Southern Europe Sparsely Populated Areas) que muestran que solo el 5,43% de la población española vive en el 54,84% del territorio. Un mapa que ha sido recogido por el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, en su informe sobre la “La situación demográfica en España. Efectos y consecuencias”, entregado el 11 de junio de 2019 a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

En el escrito, Francisco Burillo pone en antecedentes a la vicepresidenta sobre cómo se consiguió que el Parlamento Europeo reconociera las agrupaciones de entidades locales (LAU) con escasa densidad de población inferior a 12,5 hab/km2 para zonas escasamente pobladas, o con una densidad de población inferior a 8 hab/km2, para zonas muy escasamente pobladas” como destinatarias de los fondos FEDER. Gracias a la reunión mantenida en septiembre de 2018 con el entonces vicepresidente del Parlamento Europeo, Ramón Luís Valcárcel, se presentó una enmienda a las disposiciones comunes de los Fondos Estructurales que fue aprobada el 27 de marzo del 2019, reconociendo, así, las áreas con desafíos severos y permanentes, naturales o demográficos, como los referidos al artículo 174 del TFUE.  Medidas que se completaron con la aprobación del destino a estos territorios de “al menos un 5% de los recursos FEDER”, lo que supondrá para España una cantidad en torno a los 1.200 millones de euros. En este sentido, Burillo recuerda también que el Consejo de la Unión Europa, en su propuesta de 5 de diciembre de 2019 sobre el Marco Financiero Plurianual 2021-27, recoge la “cohesión económica, social y territorial” con una inversión de 323.181millones de euros. “Sin embargo, -matiza-, y a pesar de que se sustenta en la base jurídica del artículo 174 del TFUE, únicamente destina 1.400 millones de euros a las áreas desfavorecidas, al considerar solo como tales las regiones ultraperiféricas y Laponia”.

Comunicado: Nos sumamos a la reivindicación de una transición justa por el cierre de la central térmica de Andorra

Desde la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica nos sumamos hoy a la reivindicación de una transición justa para los territorios afectados por el cierre de la central térmica de Andorra, en consonancia con el “Acuerdo Verde Europeo” aprobado en diciembre por la Comisión Europea, por las siguientes razones:

La agenda planteada por el “Acuerdo Verde Europeo” prevé que los estados miembros presenten sus planes de energía y clima para finales de 2020, se revisen durante 2021 y que en 2023 se actualicen los planes nacionales.

Esta agenda contradice los planes de la futura vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, que, como ministra, ya anunció el cierre de las minas de carbón y las centrales térmicas para mediados de 2020, y el destino de 600 millones de euros para garantizar una transición justa de las zonas afectadas.

Sin embargo, tanto el calendario planteado por el Gobierno de España, como las medidas anunciadas, sin concretar, contrastan, de manera notable, con las planificadas por el gobierno alemán, que llevará la eliminación del carbón al año 2038, con una inversión de 40.000 millones de euros para hacer frente a las transformaciones estructurales necesarias.

Teniendo en cuenta que las compensaciones del “Acuerdo Verde Europeo”, según las nuevas delimitaciones de las regiones rurales aprobadas por el Parlamento Europeo, deben aplicarse sobre las nuevas tipologías territoriales -áreas escasamente pobladas, agrupación de municipios con menos de 12,5 hab/km2, y muy escasamente pobladas, con menos de 8- las tres regiones de carbón en transición de España, Aragón, Asturias, y Castilla y León, deberían encuadrarse en las áreas de Serranía Celtibérica, para la primera -mayor desierto demográfico del sur de Europa, con una densidad de población de 7,02 hab/km2-, y Cordillera Cantábrica, para las otras dos.

Según se desprende del estudio realizado por el consultor internacional de la FAO y miembro de Instituto Serranía Celtibérica, Javier García Pérez, “El coste social del carbono: oportunidades en la Serranía Celtibérica” (http://www.celtiberica.es/documentos) los 600 millones de euros anunciados por la ministra como compensación al cierre del carbón y las térmicas no se ajustan a lo que por derecho correspondería a las zonas afectadas.

La Serranía Celtibérica, según dicho estudio, absorbe anualmente una media de 6 millones de toneladas de CO2, lo que le ha llevado a calificarla como el “pulmón del Sur de Europa”, valorando la compensación anual entre 309 y 457 millones de euros.

Dado que la central térmica de Andorra (Teruel) emite 4,6 millones de toneladas de anhídrido carbónico, en cifras del 2015, la Serranía Celtibérica todavía absorbe 1,4 toneladas, y ello sin contar los numerosos complejos eólicos existentes en su territorio, donde solo el de Maranchón (Guadalajara) evita la emisión de 0,46 toneladas anuales.

Ante esta situación, desde la Asociación Instituto de Investigación y Desarrollo de la Serranía Celtibérica se solicita al Gobierno de España un calendario realista, ajustado a la agenda europea y con medidas de compensación más ambiciosas que eviten la extinción definitiva de los territorios afectados.

Opinión: La zona cero de la despoblación

Francisco Burillo Mozota
Catedrático de prehistoria en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza en Teruel. Fundador de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica y Director del Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica.

“La zona cero de la despoblación ‘se va’ de Soria a Guadalajara”. Este es el titular con el que nos despertábamos hace un par de días y que publicaba un medio soriano para sorpresa de la mayoría e indignación de muchos de los que hemos dedicado, durante años, todas nuestras energías a la lucha contra la despoblación del mundo rural.

Sin duda, resulta un titular atractivo a simple vista. Por un lado, resulta llamativo porque no parece que sea algo literalmente posible, pero, además, recurre inteligentemente al sentimiento de pérdida, o incluso de arrebato, y si algo hemos aprendido en nuestros años de lucha es la enorme capacidad de los sentimientos para crear comunidad, identidad, y, por tanto, su capacidad para movilizar. Por ello creo importante detenernos por un momento para analizar las implicaciones del citado texto.

En este artículo se hacía referencia al reciente convenio de colaboración firmado entre el Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica y el Instituto de Ingeniería de España. Este convenio, bajo el título “Señorío de Molina de Aragón, zona cero de la despoblación de Europa”, pretende servir de proyecto piloto para profundizar en el análisis de una de las zonas más despobladas de Europa y desarrollar una estrategia integral y específica para su recuperación. Sin embargo, siempre según el artículo en cuestión, la denominación de “Zona Cero” es un recurso con el que se había venido identificando el movimiento social contra la despoblación en Soria, y que, literalmente, “no se consultó el préstamo a Soria Ya”. El conflicto está servido, elijan su bando y a pelear.

Por dejar claros los antecedentes, diré que el recurso retórico de “Zona Cero” ya se había aplicado con anterioridad a Guadalajara, tal como recoge Paco Cerdá en su libro “Los últimos. Voces de la Laponia española”, publicado en 2017 por la editorial riojana Pepitas de Calabaza; el cual dedica sus capítulos a cada una de las 10 provincias que configuran la Serranía Celtibérica y donde el primero lleva el título de “Guadalajara. Zona Cero”. Sin embargo, creo mucho más importante dejar claro que las “zonas cero”, las “provincias más despobladas”, los “territorios más despoblados”, cualquier referencia entre zonas despobladas, debe, y subrayo, debe, servir para visibilizar la problemática, para requerir acciones concretas por parte de las administraciones; pero jamás para enfrentar a unos territorios despoblados contra otros.

Ya desde 2012, la Unión Europea viene señalando que las provincias, como delimitaciones administrativas, no reflejan correctamente la realidad de la despoblación. De hecho, siguiendo ese criterio, solo Teruel, Soria y Cuenca tendrían problemas por despoblación en España, y no el 54 % de su territorio, donde vive el 5% de la población española (con una media de 8,69 habitantes por kilómetro cuadrado), si consideramos directamente la densidad de población a nivel municipal en lugar de provincial.

Entre las diez áreas de baja densidad de población que surgen aplicando este segundo criterio (densidad de población a nivel municipal) se encuentra la Serranía Celtibérica, la cual sufre la menor densidad de población de España: 7,09 hab./km2. Este número es especialmente importante, ya que, al hallarse por debajo de 8 hab./km2, se puede aplicar a todo este territorio el acuerdo existente en el acta de admisión de Finlandia y Suecia en la Unión Europea, de 1994, por el que se define el concepto de “Área Escasamente Poblada”, y que hasta ahora solo se aplicaba a Laponia, en Finlandia.

Por otro lado, cabe destacar que Soria es la única de las provincias en las que todo su territorio forma parte de Serranía Celtibérica; con 88.600 habitantes (INE, 2018), 10.306 km2 de superficie y una densidad de población de 8,59 hab./km2. Efectivamente, la totalidad de la provincia de Soria entra dentro del mayor desierto demográfico de Europa, la Serranía Celtibérica, y por ello Soria puede “beneficiarse” de su proximidad a otros territorios con una densidad de población inferior, formando un frente común para la canalización de fondos estructurales europeos contra la despoblación. Ese es el caso de Guadalajara, cuyo territorio serrano (excluyendo el corredor del Henares) ocupa el 92,90 % de la provincia y, con 48.611 habitantes (INE, 2018) y una superficie de 11.303,81 km2, resulta en una densidad de población de 4,30 hab./km2.

Por desgracia, los datos pueden resultar tediosos y la realidad compleja de analizar. Resulta mucho más sencillo lanzar a la opinión pública mensajes contradictorios y sonoros juicios de valor como “contra la despoblación no todos van en el mismo barco”, frase final del artículo de marras e inspiración para esta humilde reflexión. Detrás de ella, espero, se esconde el pleno desconocimiento de los antecedentes que explicaba y una ligereza aseveratoria impropios del periodismo de calidad. La otra opción, la de los intereses políticos en el enfrentamiento, resultaría mucho más siniestra y difícil de asimilar.

Por nuestra parte, seguimos pensando que nuestro éxito contra la despoblación, de alcanzarlo algún día, no resultará jamás de enfrentar a las personas y a los territorios, sino de unir nuestras fuerzas ante el Gobierno de España y la Unión Europea. Así lo hicimos junto con los anteriores portavoces de Soria Ya, la Otra Guadalajara, la Plataforma Norte de Guadalajara y Teruel Existe, cuando, reunidos en Medinaceli el 18 de enero de 2014, decidieron apoyar públicamente el trabajo que desarrollamos desde Serranía Celtibérica. Así lo seguiremos haciendo para exigir una acción firme y coordinada contra la despoblación de nuestros territorios. Seguimos.

Representantes de las plataformas de !Soria Ya!, la Otra Guadalajra, la Plataforma Norte de Guadalajara y Teruel Existe, en el 2014 en Medinaceli